François Legrand: "no me siento muy moderno porque me gustarÃa ser clásico"
El pintor francés François Legrand que desde hoy y hasta el próximo 26 de febrero expone su primera retrospectiva en España, "El gesto y la luz", en la Casa de Vacas del parque del Retiro de Madrid, indicó a Efe que no se siente moderno porque le gustarÃa ser un artista clásico.
Con 73 cuadros figurativos de diversos formatos, Legrand ha acercado sus cuarenta años de trayectoria a un público que podrá visitar gratuitamente "El gesto y la luz".
La muestra, que cuenta con el apoyo del Ayuntamiento de Madrid y el patrocinio, entre otros, de la Embajada francesa en España, reúne lienzos realizados desde los años 80 y algunos de gran formato que en las galerÃas habitualmente no tienen cabida como un trÃptico sobre el Apocalipsis de 4 metros o un dÃptico sobre el Génesis.
Legrand (Etampes, 1941) vive desde 1995 entre Francia y España, aunque pasa más tiempo en España. La primera vez que llegó a España fue en un viaje que emprendió en moto con 18 años y después se quedó por una mujer, su esposa Blanca Entrecanales, según confesó en su entrevista con Efe.
A él la pintura española de siempre le ha gustado mucho. Y aunque las influencias que tiene un pintor son varias, en su caso apuntó que si "cada uno de los pintores es sincero aporta algo nuevo, porque es el hombre el que aporta algo nuevo no la técnica ni nada".
En su carrera pictórica rehuye del hiperrealismo y se aferra al figurativismo para abordar el retrato, el bodegón, el paisaje del campo y de la ciudad o los botes con pinceles que alberga en su estudio.
Entre sus intereses hay dos elementos que se repiten en la plástica de sus bodegones: la granada y los huesos. El fruto del granado, para él, "tiene muchÃsimas significaciones, sobre todo de la fecundidad, de la sensualidad e incluso de muerte".
Y sus composiciones de "bodegones con huesos de vacas, de toros, de humanos" le atraen porque considera que "es impresionante el dibujo del hueso".
"La belleza -añadió- no viene de una cosa bella, sino que el pintor puede enseñar a la gente por qué este objeto que no tiene nada de gracia puede ser bonito".
De ahà que entre sus paisajes haya grúas, cementeras, la Torre Windsor -un rascacielos de Madrid que se destruyó en un incendio declarado en 2005-, molinos de viento, el puerto de Algeciras o un árbol muerto.
El artista francés reconoció que le satisface pintar en la calle y la luz de los paisajes de España donde "hay una luz increÃble" aunque "el cielo es un poco demasiado azul".
Su trabajo actual, más allá del montaje de la retrospectiva en la Casa de Vacas, es más entre las paredes de su estudio por lo que, señaló, que su pintura se ha vuelto más mental y con menos paisaje.
Asimismo, avanzó que tiene en mente pintar unos quince retratos de vagabundos de ParÃs y después exponerlos en una muestra individual en la Ciudad de la Luz.
Este trabajo mantiene una relación con la labor solidaria y humanitaria que su hijo mayor, AgustÃn Legrand, lleva a cabo desde que fundase en 2006 la organización "Les Enfants de Don Quichotte" (Los Hijos de Don Quijote) de ayuda a las personas sin techo. EFE